Es en corazón dónde está el amor.

El sexo tiene validez en el corazón.

Quien ama a una persona debe emarla siempre en el corazón primero, para que después lo demás se dé como consecuencia de ese amor.

Pero se suele amar mal, empezando una relación, generalmente, por la atracción física. Y, por eso, las parejas no subisten en su amor, porque se apoyan en lo que no suele tener un fundamento para que siempre permanezca.

Porque el amor es siempre eterno, pero lo que no es eterno, como es la carne, sólo permanece cuando está avalado por ese amor eterno en el corazón. Y así, aunque se acabe el sexo, el amor siempre permanece en toda relación que quiera ser siempre una cosa en Dios.

La pareja en Dios es sólo amor.

sombras-amor El placer sexual empieza siempre por el amor.

Quien ama a un hombre o a una mujer para constituir con él una familia para toda la vida, hace de su vida una existencia que debe entenderse solamente en Dios.

Porque no se une alguien a una criatura para pasárselo bien, sino para hacer de esa criatura una fuente de vida y de amor.

Y, por eso, los matrimonios que en Dios han puesto su confianza, saben que el fruto de su amor es siempre el hijo que conciben y que buscan siempre. Porque donde está Dios está la vida y donde Dios ha puesto el amor, entonces todo sabe a amor que engendra y que crea siempre vida.

Por eso, quienes usan del sexo sólo para buscar un placer se quedan esperando siempre el fruto de esa unión, que sólo se puede entender en el amor. Porque un placer sexual sin amor es sólo una carne sin esperanza de nada, una carne sin puerta hacia algo más bello que lo carnal.

Sólo el amor da el sentido al placer carnal. Sólo el interés del amor da al interés carnal el justo aprecio de lo que es la carne. Porque sin amor la carne es sólo carne, que produce lo propio de la carne: placer. Pero que no da lo propio del amor, que es el hijo.

Por eso, muchas parejas olvidan en sus uniones el amor para dedicarse sólo al placer y así olvidan la bendición de Dios en sus vidas.

La pareja en Dios

Pareja-de-la-mano-120134El amor a una persona es siempre lo primero en toda relación

Cuando un hombre y una mujer se aman deben, ante todo, tener en su corazón el amor para que lo que hagan en el cuerpo tenga validez en
Dios.

Porque muchas parejas se unen sin amor. Unen sus cuerpor, pero no unen sus corazones. Unen sus ideales, pero sin unir lo más íntimo de ellos, que es siempre aquello por lo que son y aquello por lo que existen.

Un hombre y una mujer no son dos cosas llenas de carne solamente. Es algo más. Los dos tienen alma y los dos tiene intereses no propios, sino de Dios que los coloca en sus corazones.

Por eso, para que un hombre y una mujer se unan en matrimonio, deben investigar en Dios qué Él quiere de ellos y que es posible hacer los dos juntos buscando la gloria de Dios.

Por eso, si los hombres y las mujeres están lejos de Dios nunca podrán entender lo que Dios quiere de ellos en el aspecto sexual, en su unión carnal. Solamente estando con Dios, hombre y mujer entienden lo que Dios ha escrito en sus corazones.