El amor nace siempre en el interior del corazón.

La relación sexual se tiene que realizar siempre desde el amor, no sólo desde el deseo carnal.

Porque el deseo carnal sólo da la carne y nada más que la carne. Pero el amor hace que la carne tome su valor.      Porque todo tiene validez si se usa correctamente y según los planes divinos.

Pero cuando se usa la carne sólo para buscar un placer, al margen de cualquier amor, entonces la persona pierde   su dignidad y se convierte en mero objeto de placer o instrumento para que otros se aprovechen de ella.

Por eso, una relación que no busque la entrega mutua no puede durar mucho, sino que pronto se perderá en    muchas cosas y finalizará. Porque donde no está el amor no está el valor de la persona.

La persona vale porque ama, no porque usa el sexo.

El sexo se puede usar, como se usa el alimento para comer y alimentar el cuerpo. Pero ese alimento no da valor a la persona, sólo está destinado para que el cuerpo no perezca de hambre.

Lo que engrandece a la persona es la capacidad de amar, no la capacidad de hacer el sexo.

Un hombre puede tener un pene grande, pero de qué le sirve eso si no sabe amar.

Una mujer puede ser la campeona en el sexo, usando su vagina para producir cantidad de orgasmos, pero de qué sirve eso si no sabe amar.

La felicidad no la da el sexo, sino la obra del amor.

La felicidad consiste en darse uno al otro y no pensar en recibir de esa otra persona nada. Porque se ama porque se ama, no porque esa persona me dé placer o dinero o fama u otra cualquier cosa.

El amor entre las parejas debe ser siempre acrecentado por el amor. Debe renovarse continuamente en la entrega mutua. Debe inclinarse siempre por el bien de ambos.

Una pareja que no busca el amor, sino sólo el placer de la carne, esa pareja nunca sabrá vivir juntos, nunca sabrá hacer comunidad, hacer una familia. Porque la familia nace del amor mutuo entre ambos. Pero si sólo hay carne, no es posible ningún compromiso en la vida común.

Las parejas deberían prestar más atención al corazón que al aspecto carnal. Todo tiene validez, también la carne. Pero la carne tiene un sentido muy preciso cuando impera el amor entre los dos. Sirve para engendrar una nueva vida y sirve para dar a los dos el deseo siempre de algo más.

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